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Merche Owl
Almería, Andalucía, Spain
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Aleatorio, como todo

140 - El sabor de una vida juntos

8 oct 2026

He sacado su último tupper de lentejas del congelador. Sé que me diría “tira esa mierda, que lleva ya ahí varios meses, vamos a comernos unos pinchillos de gambas al Altamira”.

Pero hacer la comida se me está haciendo un mundo porque siempre cocinaba él, y de lujo. Había sido chef. Y ahí están, los sabores más cotidianos de todo mi mundo, congelados sobre la encimera. El último tupper. El sabor de una vida juntos.

Así lo dijo Merche Owl a las 12:56 0 Comentarios  

139 - Bip bip.

21 feb 2019

- ¿No te parece irónico que las personas hoy en día fabriquen todo con microchips? - Dijo el robot.

A través de descargas, de ceros y de unos, se comunican, se relacionan, y bit a bit, como si fuesen extraños ladrillos invisibles puestos unos encima de otros, construyen un muro de plasma que les impide verse a si mismos. Es extraño, y a la vez triste. Como hormigas que en vez de en tierra, fabrican su hormiguero rascando una masa ingente de gelatina.
Por mucho que puedan cavar esos túneles, la armonía de la estructura nunca es la misma. No se siente igual al tacto, no huele a arena, no se vuelve cálida con el calor ni te empapa de humedad en el momento en que se empieza a hacer de día.

Desde que nacen, crecerán pensando que el día de mañana cesaran sus miedos. Que su ansiedad, frustraciones, desamores, envidias, pasiones y aburrimientos, madurarán con los años. Que vencerán. Que serán mejores. Y cuando creen que han aprendido a regularse... ¡PuMm! CorTooOoCirrCUitan. Se dicen - aún no - y sencillamente continúan.


Las hormigas construyen sus hormigueros en arena.
Las personas construyen sus metas en microchips.
Por eso las hormigas tienen que levantar 7 veces su peso.
Por eso las personas tienen que levantar 7 veces su ánimo.

Bip bip.

Así lo dijo Merche Owl a las 0:02 0 Comentarios  

Zona: ♥ Historias cortas

138 - Cuando te cuentas cuentos.

3 abr 2018

Siempre iré tres cuentos por delante para dormirte mejor,
para que en tus guerras, aún sin sangre, tus soldados sean de plomo.
Tendré cientos de cajas de cerillas cuando la reina de las nieves piense en dejarte fría,
y cual espejito mágico te diré guapa hasta cuando no te sientas cisne.
Plantaré tus huesos desquiciados en un bonito jardín si te obligan a limpiar la grasa del fondo del horno. Y volverás a revivir, como nueva, como si nunca te hubiesen dado manzanas envenenadas.
Venderé mis botas mágicas si así vuelves a contar tus historias más de mil y una noches.
Para que vuelvas a transformar en oro todo lo que percibes.
Porque no necesitas un hada, ni zapatos de cristal, ni calabazas, ni palabras mágicas para que el miedo al folio en blanco tenga una brecha y se derribe.
Sólo la voz de un narrador, y mira por donde, eres tú la que se escribe.

Así lo dijo Merche Owl a las 0:28 0 Comentarios  

Zona: ♥ Historias cortas

137 - "Mi nuestra película", por Guillermo del Toro.

10 ene 2018

A veces te escribo como si estuvieras en un viaje por el espacio exterior en el que siempre dudo si sigues vivo o estarás muerto.

¿Llega el wifi a ese planeta extraño donde los androides cazan mariposas? No, claro que no, porque fui yo quien lo imaginó así para aislarse, y sé muy bien que allí sólo hay un aburridísimo silencio.

Pasé mucho tiempo en ese onírico sitio, quizás demasiado, mirando inertes estrellas, tumbada mientras tú combatías a km luz con tus monstruos, que llegaron a invadir toda la Tierra. Y cada minuto en el que estabas peleando contra esas oscuras maquinarias llenas de vacío, yo me cansaba más y más de que en mi planeta no pasase absolutamente nada y todo permaneciese tranquilo e inalterable. A veces hasta me hartaba y me gritaba en voz alta cabreada, pero me daba cuenta de que ni el eco me devolvía el grito para poder volver a chillarme.

Si te digo la verdad, estando allí no me dirigí mucho la palabra, no me encontré a mi misma, no hice las paces conmigo ni aprendí a vivir por mi. Un completo desastre teniendo en cuenta que ese fue mi principal objetivo. Pero tampoco creo que a ti te fuera mucho mejor ahí abajo: Demasiados enemigos con los que pelearse solo. Demasiadas hostias que recibir. Poca satisfacción por cada monstruo aniquilado, porque... ¿Qué más da cargarse a uno cuando ves que siguen llegando miles y siempre vienen más, y más, y más, y más?

De repente un día, no sé cómo lo hicimos: ¿Magia? ¿Pensamos lo mismo muy fuerte? ¿Se alinearon los astros? ¿Por qué en un parpadeo todo cambió? En sólo un segundo... ¡Teletransporte! Yo me encontraba en la Tierra. Firme. Ocupando tu puesto en primera linea de guerra... Y tú apareciste arriba, al lado de una puta nave rodeada de crisálidas y de androides que cazaban silenciosa y aburridamente mariposas...

Y consiguieses salir de ahí o no... a veces te escribo como si estuvieras en un viaje por el espacio exterior, en el que siempre dudo si sigues vivo o estarás muerto.

Pero yo desde luego ahora en la Tierra algo he aprendido. Me he quitado la venda. Ya dudo si eres tan listo o si en algún momento llegarías a entender la metáfora... Pero me queda por escribirte un último renglón:

Continuo creyendo que todos los caminos siguen siendo de doble sentido para aquellos a los que nos gusta saltar muros.

Y ahora qué. ¿Cómo te quedas? Fundido en negro. No hay más na. Se apaga el cine. No quedan palomitas. Reventada neuronal. ¿Qué a pasado? ¿En qué foro se encuentra la respuesta? N-A-D-A.

Así lo dijo Merche Owl a las 1:44 0 Comentarios  

Zona: Arielle

136 - No-Repeat

23 nov 2017

A veces pasa que eso no es la primera vez que te lo dicen *o se lo dices*,
y aunque a su vez es nuevo, sigue sin serlo del todo.
Como si estuvieras *o estuviera* enganchado-a una rutina.
Como si eso en parte te mantuviese a salvo.
Y en parte nos parece raro. Porque suena diferente.
Pero es lo que crees que necesitas oir.
Al menos un poco más.
Porque se acaba. Y es como una larga despedida.
Porque duele. O porque ha dolido.

Así lo dijo Merche Owl a las 0:26 0 Comentarios  

Zona: ♥ Historias cortas, Personal

135 - Cuestión de contexto

15 may 2017

He de reconocer que siempre tuviste buen gusto para la música. Admiraba tu capacidad para encontrar grupos nuevos y extraños que no conocía ni dios. Raros, extravagantes... únicos a su manera.

Y por aquel entonces yo no les encontraba ningún tipo de atractivo. De hecho a la mayoría de sus canciones les tenía mucha tirria, pero ahora me las pongo por placer y hasta disfruto cuando las escucho.

Creo todo era una cuestión de tiempo. De contexto.
Estaba tan cabreada que de forma inconsciente no podía permitirme el lujo de que me gustase lo mismo que a ti.

Así lo dijo Merche Owl a las 23:28 0 Comentarios  

Zona: Personal

134 - El problema y la mierda.

13 feb 2017

Llevo muchísimos años cargando con un peso personal del que estoy profundamente cansada. Nunca hablo de ello ni he escrito sobre él de forma directa, pero está ahí, y sobrevivo día a día con eso lo mejor que puedo. Pero estoy ya desesperada, no sé qué debo hacer, a quién acudir, o cómo ponerle solución, y necesito plasmarlo en algún sitio porque está acabando conmigo y con todas las pocas cosas que he ido consiguiendo a lo largo de mi vida. No puedo seguir así, porque llegará un día en el que por culpa de esto, todo lo que quede a mi paso será un gran charco de mierda. Y está pasando ya. Y no quiero.

Es dificil escribir las cosas cuando hablar de ellas te hace morirte de la vergüenza. Pero bueno, lo voy a intentar por si por lo menos eso me hace sentirme mejor.

Tengo una fuerte dependencia emocional. Hasta ahora no sabía si es que mi personalidad era asi o si de verdad se trataba de un trastorno más grave, y sea de una forma u otra (porque todavía no lo sé), está afectando de una forma muy negativa tanto a mi persona (físicamente), como a mis relaciones personales. Y siendo sincera, es una profunda fuente de mierda.

Hasta ahora sólo había afectado a mis relaciones de pareja, pero está yendo a más. Tanto que tengo continuos achaques de ansiedad y la única forma que tengo de evitarlos, es drogándome con maría o chocolate para poder dormir o para dejar la mente completamente en blanco y no pensar en ello.

Continuamente las personas se convierten en el núcleo de mi vida. No se trata de personas en general, de hecho normalmente la mayoría me dan bastante igual. Son personas concretas. Personas con las que construyo un vinculo fuerte y que están presentes en mi día a día.
Los sentimientos hacia estas personas los siento completamente exagerados. Cuando estoy con estas personas y me lo paso bien con ellas, me siento la persona más feliz del mundo, me hacen estar en una nube de satisfacción absoluta. Y no necesito nada más. Noto tanta felicidad que es adictivo, y quiero pasar con ellas todo el tiempo que sea posible. Me hacen completamente feliz y me siento llena por completo. Pero cuando estoy mal con ellas, mi vida se convierte en un drama, y lo paso jodidamente mal.

Todo el rato necesito sentirme aceptada. Intento darlo todo. Muchas veces antepongo mis deseos y lo que quiero hacer por los suyos. Y eso me da igual porque con ello estoy cómoda si sé que así van a hacer lo que realmente les gusta. Cuando en esas situaciones ellos son felices, yo me siento
feliz. Pero luego eso no es del todo real.

Necesito mucha atención por su parte, sentir que están ahí, que me quieren o que tengo importancia en sus vidas, sobretodo cuando tengo algún problema, porque no me gusta estar sola y cuando me siento así noto un vacío interior que me provoca una sensación total de abandono. Me deprimo. Dejo de comer, se me van los nervios al estómago y siento arcadas todo el tiempo. Sentir que puedo perderlas me hace vomitar, me nubla la cabeza, me obsesiona, y pierdo el control.

Cuando pierdo el control de la situación, mi cabeza pierde completamente el chip. Se me va la pinza de forma extrema. Me vuelvo completamente posesiva, celosa, controladora, y necesito de forma compulsiva stalkear a la gente. Hasta el punto de que cuando siento que eso va a pasar, me tengo que bloquear a mi misma silenciando redes sociales para que no me aparezca absolutamente nada de lo que hacen, o bloqueando a los contactos para no ver ninguna cosa, ni la más mínima interacción, porque si no, me hace daño, y entro en un bucle del que no sé salir en semanas. Obsesión total que destruye todo a su paso. Al menos con el paso de los años he aprendido a frenar eso.


La lucha interna es muy jodida, porque en verdad los quieres y quieres cosas buenas para ellos, pero a la vez sientes que eres la persona más tóxica del planeta, una carga, y que así lo último que haces es disfrutar de los momentos buenos que puedes tener porque sabes la toda mierda que lleva dentro tu persona. ¿Y cómo te va a querer alguien así? Si no puedes quererte ni tú.

Hablemos de la inseguridad y falta de autoestima que todo esto conlleva. Porque ni os la imagináis. Cuando las personas que quiero comienzan a tener relaciones muy fuertes con otras personas, como puede ser una nueva pareja o incluso entre ellas mismas, a veces hasta con desconocidos, siento miedo de que puedan sustituirme y me abandonen. Me hace autoevaluarme y compararme con "los nuevos" de forma enfermiza, porque casi siempre pienso que son muchísimo mejores personas que yo. Más inteligentes, o más buenas, o más guapas, personas más interesantes, que tienen más que ofrecer, o que merecen más la pena. Que por crear ese vínculo ya no pasarán tiempo conmigo, que dejarán de preocuparse por mi, que me darán de lado, que ya no me contarán cosas o tendrán en cuenta, y en vez de alegrarme porque les pueden hacer crecer como persona, me vengo abajo porque me hacen sentir totalemente inferior. Y eso no es justo para nadie.
En todo momento sé que es cosa de mi propia cabeza. Que no tiene por qué ser así. Que eso ellos ni se lo plantean. Pero no puedo evitar sentirme mal. Es totalmente irracional. No puedo controlarlo aunque sepa que no tiene sentido.

Ahora mismo me encuentro fatal. No puedo pensar con claridad en ningún ámbito de mi vida. Por ciertas cosas me he ido viniendo a pique. No sé si me gusta lo que hago, no estoy cómoda en la ciudad en la que estoy, no sé cómo encarrilar mi día a día, y hace cuestión de semanas murió un amigo al que le tenía mucho cariño. Últimamente con mi familia todo son malos rollos y no puedo seguir hablando de todas esas cosas con nadie porque sé que los problemas, no le interesan a nadie. Me siento perdida y con toda la mierda que estaba contando de antes por dentro, por lo que tampoco puedo acudir de forma sincera a mis amigos porque lo que quiero es alejarme de ellos para no sentirme peor conmigo misma. Porque noto toda la mierda que llevo encima y siendo egoísta veo que se lo pasan genial y me da rabia que todo les vaya de puta madre cuando yo me siento en lo más bajo de la mierda. Soy una persona horrible. Aunque soy la primera persona que si les vería realmente mal me haría 600 km en una tarde para estar ahí o me gastaría 200 euros para recorrerme medio país en una sola hora.

Las veces que he intentado hablar de esto con mi familia y les he pedido ayuda para intentar solucionarlo lo único que me han dicho es que estoy gilipollas. Y lo mismo es verdad. Pero esa cosa lleva ahí siglos. Y sigue poniéndome nerviosa y creandome ansiedad, y sigo vomitando mucho y perdiendo peso estúpidamente cuando mi cabeza por un lado me dice que no tiene sentido y mi cuerpo por otra siente cosas irracionales. Y no sé eliminarla yo sola. Y es un problema. Porque cada vez me aislo más.
Ya no quiero ir ni a mi ciudad ni a mi casa. Me da miedo porque las últimas veces lo he pasado como el culo, pero tampoco quiero estar aquí. Tampoco quiero tener que evitar todos los días hablar con mis amigos si realmente quiero hacerlo, porque por como soy me duele muchísimo más el remedio que la enfermedad, el reprimir eso, porque me es destructivo y me hace sufrir, pero noto tengo que hacerlo porque es la única manera de evitar mis dolores de olla de forma temporal.

Lo único que quiero es llevar una vida normal de persona normal y no tener que sentir todas estas cosas, pero ni las buenas ni las malas. No quiero estas sensaciones exageradas. No quiero ni la adrenalina de los buenos momentos ya siquiera si conllevan todo lo malo que hay detrás. No quiero ser una persona toxica toda la vida cuando sé que no soy una mala persona. Ni quiero contagiarle la mierda a nadie ni sentirme una pirada. Sólo quiero reirme y pasar buenos ratos y ya esta joder. Tener buenas relaciones sanas con la gente, ser feliz con mis cosas y con lo que hago y poder compartirlas con los demás sin tener miedo de todo o que me afecten por todo.

Sé que es dificil empatizar con algo así porque desde fuera es enfermizo. Pero supongo que como a mi, también le tiene que pasar a otras personas, aunque sean pocas. Y no dejamos de ser humanos, asi que simplemente quería escribir un poco lo que siento yo por dentro, aunque no se pueda hacer uno a la idea de la medida que tienen las cosas dentro de cada uno.

Mañana cuando no vaya ciega y lea todo lo más probable es que me muera de la verguenza y diga tierra trágame. Pero también dicen que hay que aceptarse a uno mismo con sus cosas buenas y sus cosas malas ¿no? Pues estas son las malas. Que son las que cuestan.

Así lo dijo Merche Owl a las 0:56 2 Comentarios  

Zona: Personal

133 - El *snif* mas largo y tonto que te puede dar en la vida.

24 ene 2017

Recuerdo que ese día salí del trabajo y estaba cansada. Llegué a casa, me tumbé en la cama, me hice un gurruño, y simplemente lloré.

Lloré por todo. Y lloré por nada.

Lloré por todos los golpes que me había dado al cabo de mi vida en mitad de la calle contra farolas por ser torpe. Porque me sentía muy lejos del mar. Lloré por todas las veces que abría la nevera y estaba vacía, y lloré porque el olor de sus abrazos ya no estaría nunca más en mis jerseys.

Lloré por todas las veces que no me habían salido bien los exámenes. Y por cada vez que he tenido la regla también. Lloré por aquellas veces en las que supe que habían dejado de quererme, y por las veces que yo también había roto otro corazón.

Lloré porque comprendí que algún día me moriría, y porque las personas que quiero también lo harían, y puede que antes que yo. Lloré por cuando rompí alguna videoconsola y por haberme sentido sola en mitad de alguna que otra fiesta.

Lloré por aquel día que perdí mi teléfono móvil nuevo en un taxi. Y por la vez que entendí que algún día encontraría a su alma gemela y que yo tendría que estar allí para verlo. O por cada vez que me miré a un espejo y no me sentí guapa, o odié mi cuerpo por medir 1'46 al no encontrar pantalones de mi talla en los centros comerciales.

También lloré por aquella vez que se me rompió la bolsa de la basura en mitad de la cocina cuando me dispuse a tirarla y tuve que soportar el hedor mientras fregaba toda la mierda y la putrefacción que de allí salió.
Por cada herida que me hice por morderme los padrastros, y por las veces que me peleé con mi familia por algo estúpido. Lloré por las veces que dije "nunca más" y no pude ser fiel a mi misma.
Por las cartas y los dibujos que te hice y que nunca te enseñé. Por las yagas que me salen al ponerme los tacones, y por no ser capaz de hacer amigos en otras ciudades o por estar ocupada con cosas que quizás en ese momento eran bastante menos importantes para mi.

Lloré por las veces que me rechazaron en muchas ofertas de trabajo, por las veces que dije "voy a hacer esto" y luego no lo hice. Lloré por sentirme un bicho raro por no ser capaz de tirarme a nadie con quien no tuviese mucha confianza. Y por luego sentirme estúpida porque ser así no tenía que ser malo.

Lloré por cada vez que me pusieron los cuernos porque no era suficiente, por cada vez que he tenido fiebre, y por la partida del Pokemon plata que se me borró cuando tenía 12 años.

Lloré por no encontrarle solución a muchos problemas que no le correspondían a una persona de mi edad o por perder el regalo que me había hecho alguien que me recordaba ciertas cosas bonitas.

Lloré porque ya no tocaba el piano, o porque ya no recordaba diálogos de películas que habían significado verdades universales para mi.

Lloré por tantas cosas que cuando me desperté, tenía los ojos hinchados y no me quedaba voz en la garganta... Y comprendí que es que la vida era así.
Y que a veces necesitabas llorar para darte cuenta de otros pequeños logros que has ido fabricando a lo largo de tu tiempo en esta puta locura de vida.

Tampoco me acuerdo mucho de lo que hice al día siguiente. Supongo que sería un día como cualquier otro en el que te pasan cosas.

Así lo dijo Merche Owl a las 2:21 0 Comentarios  

132 - La edad del bedel.

14 oct 2016

Aquella noche fría en Darfel el único sonido que resultaba apreciable era el del viento y las gotas de lluvia que golpeaban suavemente contra las hojas de los árboles. Junto a la ventana, Panith observaba tranquila aquel fenómeno meteorológico que desde pequeña le resultó intrigante a la vez que hermoso. En su ciudad natal raramente se daba, y siempre fue un signo de mal augurio, puesto que impedía prender las piras con las que realizaban sus ritos religiosos.

Alargó sus dedos con curiosidad para sentir la humedad de las gotas, cuando la puerta de la cabaña se abrió provocando un chirrido estruendoso que la pilló por sorpresa, y en un acto reflejo apartó la mano rápidamente como si acabase de realizar algo malo.

Al girarse, su mirada chocó con unos ojos azules y helados, casi blancos como el cristal.
 - No sabía que te gustase tanto la lluvia Panith.

Su maestro siempre se presentaba de forma inesperada y nunca lo escuchaba llegar. A veces podía pasar semanas enteras fuera de la aldea sin dar señales de vida, y continuamente se preguntaba a dónde iría o qué clase de cosas haría ahí fuera.
A pesar de los años que había convivido con él, Dogma seguía siendo un completo misterio para ella. Cada vez que le preguntaba algo al respecto, la única contestación que recibía por su parte era una cariñosa sonrisa y alguna frase evasiva que invitaba a cambiar de tema, así que se había dado por vencida con eso.

- Simplemente me preguntaba cómo sería tocarla. - La joven se encogió de hombros y volvió a mirar por la ventana.
- ¿Y por qué no salimos fuera un rato? Sólo es una breve llovizna. - Y soltó una débil risa.
La joven miró a su maestro perpleja, como si acabase de decir una estupidez.
-¿Pero... puedo? - Y Panith recordó con angustia aquel día en el que casi muere de hipotermia por el simple hecho de caer a un río. Desde entonces no llevaba bien su miedo por el agua y las bajas temperaturas. Sabía que por su extraña naturaleza lo que para otros era un simple baño a ella podría dañarla para siempre.
- No hace tanto frío fuera, y sólo sabrás si puedes si lo intentas, ¿no?

Por un momento Panith dudó y se sintió insegura, pero a la vez su cara reflejaba una profunda emoción. Quería saber cómo sería que el agua cayese desde el cielo sobre su cuerpo. Se levantó con predisposición a atravesar la puerta y miró con decisión a su maestro para que éste la acompañase.

- ¡Ahhh! - De repente las gotas comenzaron a golpearla aleatoriamente. Era agradable y en parte le resultaba divertido. - ¡Mira, estoy completamente empapada! - Panith estaba feliz. A ojos de su maestro parecía como si volviese a ser una niña.
- Me alegro de que te guste la sensación. Antes dentro de la cabaña se te notaba un tanto ausente.
- Sólo estaba pensando.
- ¿Y en que pensabas?
- Pensaba en muchas cosas.

En ese momento Panith miró a su maestro. Estaba sentado en el césped, callado, contemplando inmóvil la oscuridad del paisaje, y su mirada se perdía en la inmensidad del infinito. A pesar del hielo que dejaban ver sus ojos, siempre tenía una sonrisa en la cara. Siempre permanecía calmado y tranquilo. Se fijó más detalladamente en los rasgos de su cara. Eran suaves, casi perfectos. ¿Por qué siempre que volvía de sus viajes y después de tantos años los recordaba igual?

- Me gustaría hacerte una pregunta... - Su maestro se giró hacia ella, con aire curioso. - Nunca me has dicho cuántos años tienes.
- Eso no es una pregunta Panith, es un hecho.
- ¿Cuántos años tienes?

El maestro se puso de pié y le sonrió jovialmente.
- Muchos muchos más de los que llevabas tú sin que te hubiese llovido encima, eso seguro. Deberíamos volver dentro. No estaría bien que te resfriases. - Y entró en la cabaña.

Panith antes de entrar miró al cielo un tanto decepcionada, pero el sentimiento se esfumó al ver cómo caían las gotas una a una hacia la tierra en aquella noche de invierno.



Cuando Lillium despertó, aquel trozo sueño sólo era un trozo de historia nublado y confuso que no conseguía hilar ni entender... Como si fuese un fragmento de cuento o una pieza de puzzle que pertenecía a otra persona que no conocía.


Más Crónicas de Eöl 




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Zona: ♥ Historias cortas, Crónicas De Eöl

131 - La naturaleza de la bestia

20 sept 2016

No te fíes de mi aparente impaciencia, porque yo he visto los monstruos que juegan contigo al escondite.

Cuando se acuesta a tu lado y descansa plácidamente, nunca sueña contigo.
Son lobos, con piel de cordero temporalmente domesticados. Lobos que no dudarán en morderte llegado un momento dado. Es la naturaleza de la bestia. Y tratar de cambiar eso sólo traerá tu ruina.
Lo salvaje nunca puede ser tratado como animal de compañía. Puedes intentar acercarte, de apresarlo... pero cuando lo consigas, tu egolatría, felicidad, y tu sentirte especial te hará caer en la vil trampa: la del cazador cazado.

Te harán creer que tu plan ha salido bien desde el principio, ¿sabes? hasta que quieran devorarte. Y te convertirás en una triste marioneta, en un juguete masticable roto, en un corderito más del rebaño... Bendita inocencia si piensas que a ti nunca te harían daño.

Al fin y al cabo es como el ciclo sin fin. Lo mismo tienes la suerte de no enterarte nunca de qué va el cuento, Caperucita.

Pero nunca te fíes de mi aparente impaciencia...
Porque yo he visto los monstruos que juegan contigo al escondite.

Así lo dijo Merche Owl a las 1:37 0 Comentarios  

Zona: ♥ Historias cortas

130 - Uno de tantos.

28 jul 2016

Ojalá nunca llegue el día en que te mire y piense "por favor, haz que pare" porque entonces ese día ya estará todo perdido. Y si te pido que te quedes no lo hagas, esfúmate como hace la magia, que yo te perdonaré.

El mundo gira muy deprisa. Va muy rápido. Me agobia. Me da mareo mirarlo. No quiero unirme a él. Y no estoy deseando que te sientes a mi lado en un banco a esperar que me fume otro cigarro porque en su día tanto yo esperé, que al ver cómo funcionaba todo me dio tanto vértigo notarlo, que ya nunca me levanté.

Aunque me los preguntases, no te contaría mis miedos, porque tal vez que te los contagie sea el más grande de ellos, y no lo llevaría bien.


Así lo dijo Merche Owl a las 23:08 1 Comentarios  

Zona: Aleatorio

129 - De personas a gente

12 jul 2016

A veces me pregunto en qué momento las personas se rinden y dejan de ser ellas para pasar a ser Gente.

Perdonen si me explico como un libro en llamas, pero para mi, este es un tema especialmente difícil de exponer.

En mil ocasiones, mi forma de expresar la fascinación (por absurdo que pueda parecer) consiste en callarme, no decir nada y observar con una mirada muy seria pero atenta qué de otras personas me está haciendo temblar por dentro, aunque visto desde fuera mi reacción pueda parecer imperceptible.
Puede que lo que me haya sorprendido sea un gesto, una idea, una creación artística, una forma de hablar, una manera de actuar ante alguna situación de la vida o simplemente una chorrada. Pero mola. Es chachi. Es guay. Y ellos… Pues ellos no lo saben.

No os confundáis. Esto no se trata de sobrevalorar, ni de crear altares, ni de tener a nadie en un pedestal. Se trata de realizar apreciaciones merecidas, de juzgar por uno mismo las maravillas que pueden esconderse entre estos seres y gozar de ellas mientras duran.
Y digo mientras duran porque he visto a muchas personas morir por dentro. Suicidios voluntarios que me han entristecido y me han sumido en una profunda desesperación y rabia. Decepción. Es como cuando ves una estrella que brilla con mucha intensidad pero que realmente se apagó hace años, y tú la miras pensando lo bonita que es, pero lo cierto es, que fue. Hasta que inevitablemente llega un día en el que ya no ves brillo por ninguna parte, y ni explosión ni pepinillos en vinagre. El cero. La nada.

Siendo sincera, me parecería encantador decir que todos tenemos algo que nos hace especiales, pero eso sería mentirme a mi misma, porque no me lo creo. Hay gente que es menos especial que un clip del chino. Todos conocemos gente así.

Es contradictorio, porque normalmente como he dicho, en la gran mayoría de los casos, aquellos quienes sufren LA TRANSFORMACIÓN es porque la desean, la quieren, y la persiguen a toda costa. Y entonces pienso… Tal vez esa persona no era tan especial. Tal vez no mereciese el don que le fue otorgado. Y quizás por eso este tipo de personas, desde mi punto de vista, son las peores. Porque una vez se han dejado ir, saben que es para no volver.

Y oye, está muy bien. Todos tomamos nuestras propias decisiones. Ojalá de esa manera consigan encontrar formas geniales de ser felices. Pero a mi lidiar con esta clase de gente me contagia derrota. Mi derrota. Porque ser excepcional en cualquier aspecto vital es difícil, es un acto de valentía continuo y diario. Porque ser uno mismo, respetarse, y vivir en base a lo que somos, en el mundo en el que vivimos es algo que considero de verdad jodidamente difícil.

Y aun así, dudo. Y por eso a veces me pregunto en qué momento las personas se rinden y dejan de ser ellas para pasar a ser Gente.
Porque quizás, siempre lo fueron.
O quizás no, y realmente lo que me hicieron fue un regalo: El de sorprenderme por última vez.

Así lo dijo Merche Owl a las 22:22 0 Comentarios  

Zona: Personal

128 - Porque ser sincero es una tontería

20 jun 2016

Cómo podría serte sincera, si soy un completo desastre.

¿Qué pensarías si te contase que tengo 23 años y todavía juego a inventarme las vidas de mis galletas de dinosaurios? Normalmente para que sean más emocionantes siempre hago que acaben en tragedia. Lo bueno es que con el paso de los años he conseguido forjarles historias mucho más estructuradas, pero da un poco lo mismo porque después les muerdo la cabeza y nunca me siento culpable.
Una vez me encariñé con una y me resultó difícil matarla, pero pasaron bastantes semanas y pensando que acabaría por caducarse decidí terminar igual con su sufrimiento. Fue duro para ambos, pero ya lo he superado.

Tengo canciones pegadizas para cualquier tipo de actividad en el hogar. Le he compuesto canciones hasta a los aguacates de mis ensaladas mientras las preparo. Entre el magnífico repertorio está: El vals de las dos mitades, Me tienes hasta el hueso de tanto amarte, Con cebolla o sin cebolla esta ensalada será la polla, Dale candela morena al guacamole (esta es de reggetón), y el mega mix del verano... El desparpajo (aguacate tomate y ajo).


Sabes, siempre he vivido convencida de que hay un mundo paralelo detrás de los espejos. Por eso muchas veces cuando bebo más de la cuenta y voy al baño, tardo una eternidad, porque antes de salir me quedo mirando un rato mi reflejo a ver si un día se equivoca y hace algún movimiento que yo no he hecho. Sé que algún día pasará, y nos reiremos mucho ambas después de tantas guerras en las que nunca perdía nadie.

Que no tengo remedio, que no se pintarme bien las uñas, que soy incapaz de esperar a que se sequen, y sólo lo hago por el olor de los botes. Y luego cuando las tengo ya pintadas, juego a quitarme el esmalte poco a poco, día tras día, casi de forma inconsciente...

Y por eso es mejor callarse. Para que ojalá nunca sepas la enfermedad que se esconde detrás de cada estúpida cosa. Porque la gente tiene miedo de lo que no entiende. Y una vez que lo entiendas entonces el raro serás tú.

Así lo dijo Merche Owl a las 23:43 1 Comentarios  

127 - Manías tontas.

8 feb 2016

En aquel momento, que acabásemos de acostarnos era absolutamente lo de menos. De hecho, era reconfortante que después se quedasen durmiendo, porque lo que venía entonces era mi momento preferido. La absorción. 
Mi droga ha sido siempre quedarme con detalles, las cosas a las que no les dan ninguna importancia pero tú si.


Nunca les conté que me sabía de memoria el número de rallas azules y beiges que tenía la cortina, el número de fragmentos de madera del cabecero de la cama, cuántas chapas había en el corcho (3 y muy feas), o que podía dibujar el paisaje de la ventana en un papel con los ojos cerrados. 
Las cosas absurdas y triviales de las que se rodeaban todos los días.

Poder recordar esas cosas me parecía fascinante. Yo no iba a ser la mujer de sus vidas. El polvo de antes probablemente no significaría nada. Pero yo me sabía de memoria el número de rallas de la cortina o las chapas que había en el corcho... y eso me dejaba tranquila. Aunque no lo supieran.

Así lo dijo Merche Owl a las 4:20 0 Comentarios  

Zona: Personal

126 - De los sitios nuevos donde crear nuevas malas costubres.

25 ene 2016

Había algo de bonito en aquella inexplicable fe.
Recuerdo alguna noche de verano como si fuera ayer mismo, cuán triste y desgarradora melodía la del mar chocando contra las piedras que hacía eco en mi pesada y pasada soledad.

Visto desde fuera sólo era una niña pequeña sentada al lado de una ballena de piedra gigante de madrugada. Visto desde dentro sólo era una niña que se sentía super pequeña sentada al lado de una ballena de piedra gigante de madrugada.
No fue la última vez, ni mucho menos, ni la primera.

Llegaron otras primaveras, y conservando las costumbres de quien no pierde las malas costumbres, volví frecuentemente a mi sitio preferido donde sin juicios ni castigos podía escribir en el mármol del cetáceo con rotuladores permanentes. Qué tontería que los llamaran así... "rotuladores permanentes". La humedad siempre hacía el trabajo sucio de dejar por mentiroso al nombre.
Las pintadas aproximadamente duraban 3 semanas contadas, que ya era más de lo que me aguantaba un color fijo de pelo en la cabeza.

La mujer del muelle de San Blas era un personaje infinitamente penoso si lo comparabais conmigo. Había algo de bonito en aquella inexplicable fe, la cual fui perdiendo con el paso de los meses. Se desgastaba como desgastaban las olas al romper en las rocas de aquella playa, dando pie a una soledad mucho más oscura y diferente.

No había fiesta, alcohol, polvos, mujeres bonitas, drogas, amigos, tiempo o dinero que valiesen lo que valía la eternidad de aquella espera, de ese algo que sabías que no iba a llegar pero que era mejor comprobar por si acaso. Pero yo eso no lo sabía entonces.

Como todo hecho irracional cometido, pasó factura. Desgastada esa fe, dejé de ir a mi sitio preferido, y comenzaron tiempos en los que no me sentí cómoda en ninguna parte. Cuestioné otras de mis fes en otras cosas. De haber estado allí, la mayoría se habrían ahogado también en esa playa... pero como no estaba, tan solo se esfumaron en el aire.

Reconozco que no fui muy fuerte, así que tuve que hacer nuevos amigos, y conocí a Cipralex. Creo que por aquel entonces lo único que sentía aparte de una extrema apatía era un minúsculo pálpito de tristeza: la de no poder soñar nada cuando dormía.
No volví a ir a la ballena de piedra. Ya no significaba nada.

Poco a poco empecé a motivarme y encontré sitios diferentes que empezaban a crear mis nuevas malas costumbres a las que aferrarme: Había un tranquillo en mi jardín donde me gustaba sentarme a fumar, una parada de autobús que no estaba en funcionamiento donde nunca había nadie, un banco de un parque que había cerca de casa donde podía ver a jugar a los niños pequeños, y una estructura cuadrada y hueca de cemento al lado de un lago, donde al atardecer siempre reflejaba el sol. Este último me gustaba especialmente.

No creía que estuviera esperando de nuevo porque eso si que eran sitios alejados de la mano de Dios. Nuevos "mis sitios", y dieron paso al principio de la cura.
Como iba sola pasaba mucho tiempo en silencio. Me empecé a llevar a aquellos sitios cosas con lo que matarlo: Libretas de dibujo y un estuche, libretas que no eran de dibujo, la cámara de fotos, más rotuladores permanentes... Empecé a dibujar, escribir, echarle fotos a farolas (a día de hoy sigo haciéndole fotos a farolas por hobby), a curarme. Pero yo eso no lo sabía entonces.

Empecé a sonreír por cosas estúpidas. Aunque estaba completamente sola ya no me sentía mal. Nada pudo ser peor que no soñar al dormirme, me acostumbré, lo acepté, oh aceptación... Conseguí terminar bien la selectividad y comencé a tomar con ilusión la idea de mudarme. Me despedí de Cipralex para siempre. Ya no nos volvimos a ver más. Volví a soñar por las noches. Buenos o malos, eran sueños, y era fantástico.

¡En la nueva ciudad pasaron un montón de cosas! Recuerdo esos primeros años como los mejores y los más felices de toda mi vida, no los olvidaré jamás. Nadie me conocía, podía ser quien yo quisiera ser, y eso era increíble. Me hicieron compañía muchas personas en el camino, que eran muy diferentes al tipo de personas que yo conocía antes. Luego me enamoré, jugué una partida larguísima, la perdí, persistí, lo pasé como el puto culo, pero eh, hasta ahora en esta historia nunca ha sido nuevo que yo no aprenda a base de hostias.
En ese entonces tuve el puerto, el banco de pensar al lado de un palo de borracho, las escaleras de mi portal y la puerta de un centro comercial donde me sentaba sobre las 3 de la mañana. Aunque esta vez la diferencia fue, que el golpe no llegó a hundirme del todo en ninguna playa. Floté un poco. Un poquito... Pero yo eso no lo sabía entonces.

Terminados mis estudios volví a casa otra vez, y todo fue a mejor.
Volví a la ballena después de años y me reconcilié con ella y conmigo misma, volví al banco del parque donde seguían jugando los niños pequeños, que ahora eran otros. Volví a la parada de autobús, la cual ya si estaba en funcionamiento. Volví al lugar de mi jardín donde me gustaba fumar, pero esta vez sin la mirada perdida, sino mirando a las tortugas...
Volví a la estructura cuadrada y hueca de cemento al lado del lago, donde al atardecer siempre reflejaba el sol. Bueno, la estructura cuadrada ahora era un bar de cóckteles, y me tomé un mojito de menta con un amigo. Y no hubo fiesta, alcohol, polvos, mujeres bonitas, drogas, amigos, tiempo o dinero que valiesen lo que valió esa mini eternidad. Pero yo eso no lo sabía entonces.

¿Y ahora? Ahora estoy en otra ciudad nueva, donde nadie me conoce y puedo ser quien yo quiera ser, pero he de decir que, si entonces no sabía todas esas cosas, ahora SI las sé, y voy a ser yo, porque aunque en este texto se vean reflejadas cosas que me han hecho sentir perdida o me han dado miedo, a día de hoy, puedo decir que por fin me siento orgullosa de ser quien soy en realidad, y no hay fiesta, alcohol, polvos, mujeres bonitas, drogas, amigos, tiempo o dinero que valgan lo que vale mi autoestima, mis ilusiones, mis ganas de crecer y de aprender más. Estoy muy contenta y orgullosa de estar convirtiéndome en la encina que quiero ser y de la satisfacción que me aporta este crecimiento personal.

Y todavía no tengo "mis sitios" nuevos aquí donde crear nuevas malas costumbres...
Pero ya los encontraré.



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Zona: ♥ Historias cortas, Personal

125 - A quien me lea:

19 nov 2015

En ocasiones me pregunto qué ha cambiado y me quedo en blanco sin saber qué responder, porque sólo veo matices. Como si todo fuese un árbol del que sólo salen ramas que varían en tamaño pero que retornan con su tronco en una eterna dirección incorregible, alimentado por sus mismas raíces.

Y yo que he querido ser enredadera, dar vueltas y adoptar diversas formas para ser de otras maneras, para que no me conocieras, y volverte a conocer. Por mi afán de competir, para que de primeras volviera a parecer interesante, hasta que a la larga acabase destruido todo al paso, a una velocidad constante y alarmante.

Será la adicción al caos lo que nos vuelve naturales y brillantes.

Así lo dijo Merche Owl a las 1:52 1 Comentarios  

Zona: Aleatorio

124 - Como en una canción...

23 jun 2015


Es extraño recordarte como un cuento, como algo que pasó hace mucho tiempo después de tantos insomnios, tantos momentos. Y es difícil aceptar que no estás enfadada, que ya ha llovido mucho desde aquellas tostadas que preparabas a las tres de la mañana, de los tiempos felices, de las miradas tristes… de las subidas, de las bajadas, de echar raíces.



¿Sabes?, ojalá el miedo sólo hubiese sido ir en esa bicicleta que estaba un tanto obsoleta, pensar si te gustarían mis tetas o si al ir a verte me encontrarías guapa con dos coletas. En si compartiríamos pasiones parecidas, si te molestaría el humo de los cigarros, si serías exigente conmigo o mis comportamientos se te antojarían extraños, pfff, pues no me rallé en pocos segundos lo que podría haberme rallado en años…



A veces pienso en quienes éramos cuando nos conocimos y en el trayecto que recorrimos hasta llegar a ser estos seres en los que nos convertimos. Pienso en los gritos, en mis rarezas, en tus mentiras, en mi flaqueza… En cuando le dábamos de comer a las ardillas, en la primera vez que hicimos natillas, en las navidades que estábamos lejos, en las que no sabían igual las peladillas.



Recuerdo cuando me dejaste encerrada en tu casa por San Valentín. Cuando en esa misma fecha de otro año me descartaste. En la primera vez que lloré por ti y me quise morir. En la primera vez que me besaste…



Quizás no acabamos de la mejor manera, pero tuvimos una historia. Ten con seguridad quieras o no que formarás parte toda mi vida de mi memoria.

Y aunque ya no podamos dirigirnos la palabra después de la última cerveza que me tomé en aquella barra, lo bonito finalmente fue, que podríamos haber sido como una letra de Radiohead. Que puede ser tatareada, una y otra vez.

Así lo dijo Merche Owl a las 3:50 1 Comentarios  

Zona: ♥ Historias cortas, Personal

123 - El álbum.

19 may 2015


- Llevas días sin decirme nada.
- Tal vez es porque estoy enfadada contigo.
- ¿Pues sabes qué he estado haciendo estos días?... acabar tu regalo, ¡el álbum de fotos! (...) ¿Y ahora por qué lloras?
- ¡Joder! Pues porque me importa una mierda que acabes el álbum. Eso no es importante. Tú... Tú no estabas ¿vale? Llegué hecha una puta mierda y tú no estabas. Y estoy harta, porque siempre ha sido así, siempre haces igual, y cuando me pregunten qué es importante para mi, no me gustaría sacar un álbum de fotos y apuntar con el dedo a una de las fotografías. Quiero poder apuntar al otro lado de la habitación y poder decir "allí está", pero eso tú no lo entiendes.

Así lo dijo Merche Owl a las 3:45 0 Comentarios  

Zona: ♥ Historias cortas

122 - El señor Parkinson.

3 may 2015

¡DIN! Lo habían pillado con las manos en la masa, lo sabía, y sólo por un centímetro. Mira que repetía el proceso día tras día con total precisión, pero esa mañana andaba más nervioso de lo normal y le tembló la mano.

¡Joder, mierda, demonios! Cualquier blasfemia que pudo salir por su boca fue poca cosa. Ya no había nada que hacer, el click en el corazoncito se había hecho real y la notificación llegaría en cualquier momento, aunque lo quitase. Obviamente lo despidieron por hacer mal su trabajo, y su cargo no es que fuera poca cosa, aunque realmente lo que le preocupaba era acabar muerto. Una semana se tiró soñando con rusos que iban tras él, pero es que joder...

¿A qué clase de militar estadounidense se le ocurre abrirse un Instagram en plena Guerra Fría para stalkear al enemigo? ¿Acaso no se lo merecía?

Así lo dijo Merche Owl a las 2:26 0 Comentarios  

Zona: ♥ Historias cortas

121- A la papelera.

4 mar 2015

El papel, fruto de la naturaleza, de sonrisas cuando lo envuelves entre cenas navideñas.
El papel, el que fumas cuando te amargas, el que siempre echas de menos en el baño si te hace falta...
El papel, contenedor de cientos de facturas, el mismo en el que escribes que la quieres con locura.
El papel, dueño de conocimiento, que te proporciona horas de diversión o de puro aburrimiento.
El papel que juegas en tu vida, el más importante. 

Así lo dijo Merche Owl a las 11:59 2 Comentarios  

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