He sacado su último tupper de lentejas del congelador. Sé que me diría “tira esa mierda, que lleva ya ahí varios meses, vamos a comernos unos pinchillos de gambas al Altamira”.
Pero hacer la comida se me está haciendo un mundo porque siempre cocinaba él, y de lujo. Había sido chef. Y ahí están, los sabores más cotidianos de todo mi mundo, congelados sobre la encimera. El último tupper. El sabor de una vida juntos.

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